Autor: Wilber Bernay – Pequeños Fondos Manomet para la Conservación de las Aves Playeras del Neotrópico
La Isla de Margarita, ubicada al noreste de Venezuela, alberga aproximadamente 9,500 hectáreas de ecosistemas vitales para las aves playeras. Sin embargo, el crecimiento urbano y el turismo descontrolado han provocado un deterioro progresivo de estas áreas, impactando directamente la biodiversidad regional. Un caso crítico es el del Playero Picogrueso (Anarhynchus wilsonia cinnamominus), una subespecie local cuya población ha disminuido un 60 % en las últimas décadas. Esta ave enfrenta amenazas como el tráfico de vehículos, la basura, los perros asilvestrados, la pesca y la caza, condiciones que ya han sido reportadas como perjudiciales para las aves playeras. En respuesta a esta crisis, el proyecto de monitoreo reproductivo del Playero Picogrueso evalúa cómo las perturbaciones humanas afectan el éxito de la nidificación. Gracias al apoyo esencial de Manomet Conservation Sciences, a través del programa de Pequeños Fondos Manomet para la Conservación de las Aves Playeras del Neotrópico, y de Wader Quest, continuamos esta iniciativa en 2025, alcanzando con éxito nuestro cuarto año de estudio.
Durante esta campaña de monitoreo, se anillaron 18 nuevos individuos, entre ellos 11 polluelos y 7 adultos. En cuanto a la productividad de los 16 nidos monitoreados, se confirmó el éxito en 8 de ellos; además, 3 nidos fueron clasificados como “probablemente exitosos” basándonos en evidencia indirecta, como fragmentos de cáscara y la concordancia con las fechas estimadas de eclosión. Considerando ambas cifras, el porcentaje de nidos exitosos fue del 68%, un aumento notable en comparación con años anteriores (43% en 2021, 37% en 2022 y 27% en 2023). A pesar de la alta tasa de eclosión registrada, la supervivencia de los polluelos tras abandonar el nido sigue siendo un desafío crítico. Solo cuatro parejas lograron trasladar con éxito a sus crías hacia las zonas de alimentación en los manglares, donde permanecieron bajo constante supervisión parental. Un hallazgo relevante fue la observación de interacciones agonísticas, en las que grupos de hasta 11 adultos atacaron a polluelos ajenos; este comportamiento resalta la complejidad de su estructura social y los riesgos adicionales que enfrentan los polluelos durante sus primeras etapas de desarrollo.
Finalmente, un dato preocupante es que, si bien la mayoría de los nidos se ubicaron dentro de áreas protegidas, como el Parque Nacional Laguna de la Restinga y el Monumento Natural Tetas de María Guevara, el 81% mostró signos de perturbación humana. Las huellas de pisadas fueron la amenaza más frecuente en las inmediaciones de los nidos, mientras que el tráfico de vehículos predominó en las zonas circundantes. Estos hallazgos subrayan que la presión humana es constante incluso en zonas protegidas, lo que hace urgente el diseño de estrategias de mitigación que permitan un equilibrio real entre el desarrollo de la isla y la preservación de sus ecosistemas. Continuar con el monitoreo en las sucesivas temporadas de cría es fundamental para detectar patrones a largo plazo y profundizar en el análisis de la relación entre las características del hábitat y el éxito reproductivo. Asimismo, es vital seguir fortaleciendo la colaboración con los actores locales para mitigar las perturbaciones en los sitios de reproducción de la especie.
Para obtener más información sobre esta iniciativa en la Isla Margarita, Venezuela, escribir a: wilberbernay@gmail.com
Puede encontrar más información sobre las subvenciones Manomet para la conservación de aves playeras neotropicales aquí.



